Ayer 4 de Mayo del 2015, día miércoles, amanecí con ganas de no hacer absolutamente nada.
Primero, apagué la alarma de las 7 am y me quedé durmiendo hasta tarde, no quise ir al gimnasio, teniendo la ropa y mochila lista desde la noche anterior. :(
Me levanté, desayuné café, pan, mermelada de mora y jugo de naranja. Luego cogí los libros y me puse a estudiar. Después de leer la primera hoja, dos lágrimas corrieron por mi rostro, luego dos más, y así, hasta que me levanté y me vi en el espejo, toda la cara roja, mojada y llena de mocos. Me arrepentí de muchas cosas, otra vez. Repasé las situaciones que me incomodaban y seguía llorando silenciosamente.
Cogí el celular, primer mensaje a Roberto, no se por qué, si justamente una de las situaciones incómodas lo incluye a él. Persona equivocada! Recibí su inmediata respuesta tratando de calmar mi acelerado ánimo. No lo consiguió. Dejo la conversación.
Ahora abro "Arhym" , mi amiga que siempre tiene algo que decirme, aunque sea un insulto. Me responde y me propone desahogarme escribiendo todo lo que sentía en ese momento. Lo hice, descargué toda mi furia contenida en contra de Ricardo, mi "reciente" ex. Mi amiga me alienta, mas me dice que él no se merece ni siquiera mi odio, y que no cometa el error de desahogarme de igual manera en un mensaje dirigido a él. Lo que comúnmente llamo "Vómito verbal". Asentí.
Aún así, las lágrimas seguían cayendo, estudiaba por momentos en los que mi razón se anteponía a mis emociones, en fin, lloré y estudié toda la tarde.
Empecé a pensar que todo era producto de la falta de antidepresivos que tomo en las noches, a causa de un trauma de hace un año, y que hace dos días que no las ingería, porque se me habían terminado.
Acudí a la cita de cuatro de la tarde a retirar mis pastillas con dosis disminuidas, recomendadas por el médico. En el trayecto de mi casa al consultorio, no pensé en nada, me distraje con el intenso sol y calor que hacía, además de la bulla espantosa de las máquinas y cláxones de los automotores.
Retorné a mi casa con la cara hinchada de haber llorado toda la tarde, pero un poco mas relajada, pues ya era de noche, y me había comprado una pizza pequeña de jamón, cebolla, pimientos, y champiñones, "Suprema" la llaman, con papas fritas y cola, catalogado como mi antídoto para un día de dolor.
Mas entrada la noche vuelve mi energía, vuelvo a ser yo de nuevo, mi sonrisa, mi motivación quieren salir a flote otra vez. Empecé a recordar momentos felices y sonrío mientras lo hago, solté una que otra carcajada, como cuando a Arhym se asustó con un grillo, y corrió y el grillo voló tras ella.
Mi celular vibró, era mi amiga Arhym y Roberto preguntando si estaba mejor; y otro mensaje de un chico que intenta llamar mi atención desde hace un mes, sin tener éxito.
Arhym me tiene novedades de amigos en común; Roberto, en cambio, despertando de su siesta; y el chico insistente como comentarios graciosos sin tino, como siempre.
Ya había tomado mi pastilla, empecé a sentirme liviana, sueño y cansancio en los ojos. Apagué las luces y me dormí.
Me desperté hoy dispuesta a seguir estudiando, el gym esperará hasta mañana. Fué una de esas recaídas en las que algo de uno se enfría, se cristaliza, se endurecen mis miedos, se esfuman mis inseguridades y mi motivación florece y cada vez con más fuerza.
Hay que seguir...
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